Mostrando entradas con la etiqueta Novelas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novelas. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de septiembre de 2013

"Rayuela" de Julio Cortázar

Rayuela es una de esas novelas sobre las que no sabes bien qué decir. Transmite una sensación de tristeza en cada página, a veces con una pizca de esperanza, aunque en el fondo sepas que muy difícilmente las cosas saldrán bien. Y no sólo por los argentinos que viven en París sin querer volver, de alguna manera gustosos de poder fingir que no saben francés cuando les conviene, sino por esa forma de encadenar las palabras, esa forma de enlazar capítulos en orden casi aleatorio, aunque indicado. Y es éste el aspecto más conocido de esta obra: que aparte del orden natural, podemos decir, de lectura (de los capítulos 1 al 56, y del resto, amigo, olvídate, que ya te han contado todo lo que te tenían que contar), encontramos uno que comienza en el 73, sigue en el 1, avanza hacia el 2, y salta al 116, y que sin detenerse va como un niño, a saltos irregulares. Yo escogí este segundo orden, tanto por lo llamativo como por la curiosidad de los capítulos más allá del final: ¿qué me pueden contar esas cientos de páginas extra?

                                                                         

                El protagonista absoluto es Oliveira, pero ¡ah!, llega un punto en el que no podemos obviar la importancia de la Maga en cada página, aunque no aparezca, como bien se observa cuando están Oliveira y Pola, u Oliveira y la vieja artista, o incluso cuando ella está en otro continente. Y es que todos hablan de la Maga. Sus amigos, esos cultos hombres que se reúnen para filosofar y hablar de metafísica, de sus metáforas y de sus realidades, no se olvidan de atender a sus preguntas sobre sus conversaciones. Y es que la Maga “era tan tonta. De ella conocíamos los efectos en los demás. Éramos un poco sus espejos, o ella nuestros espejos.” Y Gregorovius no puede convencer a Oliveira que nunca se acostó con la Maga, y ella tampoco, así que la marcha del argentino es una pena más en el corazón de la madre. La madre con el hijo enfermo que no confía en llevarlo al hospital, la madre cuyo vecino de arriba aporrea por las noches el suelo por más baja que ponga la música, la madre que transmite pena y fortaleza al mismo tiempo.
Y entonces, Horacio no regresa a Buenos Aires, a Horacio lo echan de su París y no le queda otra que volver. Se reencuentra con Gekrepten, que tanto lo echaba de menos, aunque él no quiera, y prefiere no volver con Traveler y Talita, pero éste le ofrece un trabajo y ahí está, en un extremo de la relación, dejando a la desolada Talita en el centro, todo porque su chico se parece tanto al que acaba de volver, que no puede evitar discutir a cada rato, poniéndola a ella en una situación delicada, como en medio de dos tablones atados a metros y metros sobre el asfalto de la calle.
                Y no podemos olvidar al enfermo escritor, Morelliana, que nos cuenta sus pensamientos sobre la literatura y la escritura, a veces directamente, a veces a través de los escritos que el grupo lee.
              En mi opinión, la novela es una definición de su propio título: es como una rayuela de tiza en la acera: está ahí, brilla de alguna manera, pero mañana habrá desaparecido, ya sea pisoteada por la gente o mojada por la lluvia.
                “Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir, fábula. […] Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir, escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas.”
“Como no sabías disimular me di cuenta enseguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos.”
                “La novela que nos interesa no es la que va colocando a los personajes en la situación, sino que instala la situación en los personajes.”
“En lugar de Wong había una sonrisa de gato de Chesire y una especie de reverencia entre el humo.”

domingo, 22 de septiembre de 2013

"El silencio de los corderos" (Thomas Harris)

Esta gran obra llevada al cine en 1991 por Jonathan Demme, narra cómo una alumna de la escuela del FBI, Clarice, va tras la pista de un famoso asesino en serie, Buffalo Bill, que da un curioso trato a sus víctimas, todas mujeres: las arranca la piel y las echa al río. El FBI se encuentra perdido, sin pistas, y decide recurrir a Hannibal Lecter, un psiquiatra caníbal que se encuentra entre rejas. Éste, a cambio de su ayuda, exige a la joven que le cuente sus intimidades, todas las que él quiera saber. Ella se encuentra confusa y bajo su merced, pero no le queda otra que ceder ante el intercambio, si quiere encerrar al criminal. Sin duda, el doctor aprovechará cada oportunidad para escapar, bajo cualquier precio, y eso es algo que Clarice ha de tener en cuenta si quiere salir viva de sus encuentros con Lecter.

                                                                 

"¿ Percibe usted el olor de su sudor? Ese peculiar olor a cabra es característico del ácido trans-3-metil-2-hexenoico. -recuérdelo siempre; es el olor de la esquizofrenia".
"No empezamos a codiciar cosas imaginarias. La codicia es un pecado muy literal; empezamos a codiciar elementos tangibles, empezamos a codiciar lo que vemos todos los días".

miércoles, 21 de agosto de 2013

La ciudad del azahar (César Vidal)

Nos encontramos en el siglo X, en Bagdad, de la mano de una fea y desafortunada joven (rubia, de ojos claros, de piel blanca, y por si estos fueran pocos males, zurda), que sin embargo, tiene gran maestría en el arte del laúd. No puede imaginar mejor instrumento, hasta que su maestro Musa habla sobre un laúd… ¡de cinco cuerdas! Qamar quiere conseguirlo a toda costa; el problema es que tiene que viajar hasta las lejanas, prósperas y bellas (por lo que cuentan) tierras de Al-Ándalus. Se  dirige presta hacia allí, encontrando en su interior todo tipo de gentes: las hay buenas y amables, las hay consumidas por el poder y la gloria, las hay supervivientes a toda costa, y sobre todo, las hay deseosas de aplastar al enemigo. Y es que es una época de luchas y conjuras políticas por el territorio y por el poder.

                                              

            Conoce de cerca a un emir que se autoproclama califa (cuando el único califa podía ser el de Bagdad), sintiéndose muy superior a todos los hombres, sobre todo a esos alcáfires nasraníes y yahudíes (infieles cristianos y judíos), que tenían la desfachatez de no querer convertirse a la Única Fe, la de Allah Ar-Rajmán Ar-Rajim. Y no sospecha que hay muchos muslimes de pega: la propia Qamar desconfía tanto de las enseñanzas del Qur’an, que cuando su amado Musa le muestra el texto sagrado de los nasraníes, ella lo relee una y mil veces, se lo aprende, y pone en él su fe, al igual que hizo su maestro anteriormente.
            Elogiada por sus artes musicales, los grandes dirigentes de unas zonas y otras no dudan en situarla cerca de ellos, al tiempo que ella va percibiendo de manera inteligente y prudente, quién se merece lo que tiene y quién no.

            Personalmente, me ha resultado una novela agradable, interesante y entretenida, difícil de dejar y que siempre tiene algo nuevo que contarte o algún episodio con el que sorprenderte. Narrado de la forma más históricamente real posible, el autor nos lleva a un Al-Ándalus de esclavos y reyes, de ambición y de amor, y sobre todo, a un Al-Ándalus cambiante y en movimiento, como las tropas en la batalla.

viernes, 2 de agosto de 2013

1984 (George Orwell)

Esta novela distópica, publicada en 1949 de la mano de George Orwell, nos habla de una sociedad totalitaria y represora, donde existe un "semidios", apodado el Gran Hermano, que todo lo vigila y lo controla. La privacidad no existe tan siquiera dentro de la propia casa, y los ciudadanos están entrenados para acusar a cualquiera que tenga el más mínimo pensamiento contrario al Partido, ya sean los acusados vecinos, amigos o familiares.

                                                    

El mundo está fraccionado en tres zonas siempre en guerra, por el buen mantenimiento de la estabilidad político-social: Oceanía (en cuyo interior encontramos entre otras ciudades Londres, donde transcurre la obra), Asia Oriental (donde predomina la "adoración de la muerte") y Eurasia (con el neobolchevismo). La sociedad de Oceanía está dividida en tres estratos: el Partido del Interior (más cercanos al Gran Hermano y con más lujos), el Partido Exterior, y los proles (el proletariado, que incluye alrededor del 85% de la población y viven bajo la ignorancia y la pobreza, pero que "a cambio", tienen la libertad). Y es que el Partido transgiversa la verdad cuanto quiere, retocando la vida de los muertos y de los vivos a su antojo, gracias al Ministerio de la Verdad. Y también existen el Ministerio de la Paz, encargado de la guerra; el de la Abundancia, encargado del racionamiento de comida para que los ciudadanos puedan sobrevivir con lo mínimo; y el del Amor, que se encarga de que sea éste el sentimiento predominante hacia el Gran Hermano, por mediación de la tortura y el castigo.
De entre tantas personas que conviven en este ambiente, Winston Smith levanta la cabeza y se plantea si esto es realmente bueno, como le han hecho creer hasta entonces, y si reescribir periódicos de hace meses para que parezca que el Partido siempre ha llevado la razón no es acaso engañar. Pretende descubrir el significado de las tres frases sobre las que se basa el sistema: "La guerra es la paz", "La libertad es la esclavitud" y "La ignorancia es la fuerza". Lo bueno es que no está solo en esto. ¿O eso es acaso lo malo?

"Lo horrible de los Dos Minutos de Odio no era que cada uno tuviera que desempeñar allí un papel, sino, al contrario, que era absolutamente imposible evitar la participación porque uno era arrastrado irremisiblemente. A los treinta segundos no hacía falta fingir. Un éxtasis de miedo y venganza, un deseo de matar, de torturar, de aplastar rostros con un martillo parecían recorrer a todos los presentes como una corriente eléctrica, convirtiéndole a uno, incluso contra su voluntad, en un loco gesticulador y vociferante."
"Controlar los verdaderos sentimientos y hacer lo mismo que hicieran los demás es una reacción natural".
"Lo único de que se estaba seguro era de que cada trimestre se producían sobre papel cantidades astronómicas de botas mientras media población de Oceanía iba descalza. [...] Todo se disolvía en un mundo de sombras en el cual incluso la fecha del año era insegura".
"La ortodoxia significaba no pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra ortodoxia es la inconsciencia."
"La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro. Si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados."
"La guerra es una manera de pulverizar o de hundir en el fondo del mar los materiales que en la paz constante podrían emplearse para que las masas gozaran de excesiva comodidad y, con ello, se hicieran a la larga demasiado inteligentes."

jueves, 18 de julio de 2013

El cazador de sueños (Stephen King)

Esta novela habla de cuatro amigos adultos, que lo son desde niños, y que una vez al año se reúnen para cazar y beber en un bosque recóndito en Maine. Cada uno tiene su vida, sus problemas, y sus preocupaciones, pero por unos días, procuran olvidarse de ellos, y de las partes de su pasado que les traen malos recuerdos. Hasta que encuentran a una mujer sentada en medio de la carretera y a un hombre perdido en el bosque, que les recuerdan que no están tan solos como creían, y que deben retornar a su pasado, para poder tener un futuro. Y parte de ese pasado se encuentra en Duddits, un amigo de su infancia con síndrome de Down, al que protegían de otros niños que no dudaban en hacerle jugarretas, y del que recibieron a cambio un curioso don. ¿Y quién mejor que el Ejército de los Estados Unidos para intervenir en lo que parece una epidemia?
"MMDD: a veces se dice por decir. Y a veces solo se cree en la oscuridad. Entonces, ¿cómo se sigue viviendo?"
"Henry había descubierto que el suicidio tenía voz, y que quería explicarse. La pega era que no dominaba el inglés; solía conformarse con cuatro palabras mal combinadas, pero bueno, por lo visto era suficiente con que hablara. Desde que Henry le concedía uso de voz al suicidio, su vida había experimentado mejoras enormes."
"Bien pensado, no dejaba de ser un milagro que las mujeres fueran capaces de enamorarse, no ya de los mejores [hombres], que también, sino del resto".
"El orgullo era el cinturón con que aguantarse los pantalones después de haberse quedado sin pantalones."

                                   

jueves, 20 de junio de 2013

Tiempo de silencio (Luis Martín-Santos)

Hoy voy a hablar de esta novela, publicada en los 60, pero ambientada la España de los años 40. Se aprecia en cada una de sus páginas la penuria del momento, la amarga desesperanza de quien no aspira a que mejore de golpe el momento presente, y la diferencia, aún existente, entre las clases sociales. Tiene un estilo peculiar para la época, y de hecho, se dice que marcó un antes y un después en la literatura española.
Narra las desaventuras de un médico dedicado a la investigación del cáncer de tipo genético en una cepa de ratones traídos desde Estados Unidos. El problema llega cuando todos mueren más rápido de lo que logran reproducirse, mucho antes de haber sacado alguna conclusión importante al respecto. Así que Don Pedro acude a su ayudante Amador, que confiesa que le regaló un par de ratones a un pariente suyo, habitante de una de las muchas chabolas de Madrid, y que los pequeños roedores han sobrevivido.
Sin pensarlo demasiado, deciden ir a ver al Muecas, cabeza de familia, y poseedor de estos animales. Tiene una teoría acerca de su supervivencia: el calor humano y el estar cerca de feromonas femeninas, para que las ratonas puedan tener celo. Sin embargo, otro asunto ligeramente posterior reclama su atención: una noche, borracho, desflora a la nieta de la dueña de la pensión, quien, junto a su hija, tenían la intención de que algo así ocurriera, para que la joven Dorita pudiera desposarse con él. No obstante, no es éste el suceso en el que pensará en adelante, ya que esa misma madrugada acude a su casa el Muecas, en busca de un médico que pueda socorrer a su hija en un aborto.
No desvelaré más aspectos de la trama; me reduciré a escribir un pequeño fragmento de reflexión de Don Pedro, que deja un sentimiento aciago, a pesar de no tener una relación directa con la trama en sí:
"Nos limitaremos a penetrar en las oscuras tabernas donde asoma sobre las botellas una cabeza de toro disecada con los ojos de vidrio, a seguir los pasos precipitados como si fuera a alguna parte de una mujer pequeña y nerviosa por la noche, a gastar la tarde entera en una cafetería sin que la camarera nos sonría una sola vez, a hacer como que bebemos y beber poco, a hacer como que hablamos y no decir nada, a inventar un nuevo estilo literario y a propagarlo varias noches en un café hasta quedar completamente confundidos."

                                                         

lunes, 20 de mayo de 2013

El color púrpura (Alice Walker)




Esta novela llevada posteriormente al cine retransmite las tristes vivencias de una superviviente del racismo y la violencia de género, la, denominada por todos, fea Celie. Obligada a alejarse de quien más quiere, por fin encuentra a alguien de quien nadie podrá separarla jamás: Shug. Y en parte aún sigue con su querida hermana, misionera en el continente del que proceden por raza: África. 
Celie dice de sí misma lo que todo el mundo opina de ella: “Soy pobre, soy negra, puede que fea y no sé guisar, dice una voz a todo el que quiera oírla. Pero aquí estoy. Amén, dice Shug. Amén, amén, amén”. Y eso es lo que hace Celie: seguir adelante. Conversa con su gran amiga sobre todo de hombres y de Dios, aunque tengan en principio un concepto diferente del último.
¿Qué ha hecho Dios por mí? pregunto. ¡Celie! dice, como horrorizada. Él te ha dado la vida, salud, y el amor de una buena mujer. Sí, y también un papá linchado, una mamá loca, un padrastro que es un perro indecente y una hermana a la que probablemente no volveré a ver. De todos modos […] ese Dios es un hombre. Y, como todos los hombres, es desconsiderado, olvidadizo e indiferente. […] ¿Me estás diciendo que Dios te quiere sin haber hecho nada por Él? Porque tú ni vas a la iglesia, ni cantas en el coro, ni mantienes al cura, ni nada. Es que, si Dios me quiere, Celie, no tengo que hacerlo. A no ser que lo desee. […] Celie, la verdad, ¿has encontrado alguna vez a Dios en la iglesia? Yo nunca. Sólo a un puñado de gente que espera que se les manifieste. Si alguna vez he encontrado a Dios en la iglesia es porque ya lo llevaba conmigo.
El hombre todo lo corrompe, dice Shug. Está en la despensa, en tu cabeza y en la radio. […] Cuando te pongas a rezar y ¡zas! Se te coloque delante el hombre, tú lo mandas a paseo, dice Shug. Y piensa en las flores, el viento, el agua o en un pedrusco.

Este libro gira alrededor de tres temáticas: la independencia de la mujer hacia el hombre, las diferentes vivencias de la religión cristiana y el racismo. Refleja esperanza en cada una de sus páginas, mezclada con el desconsuelo que se encuentra Celie día a día, y que supera gracias a su resilencia y a su optimismo, y por supuesto, a Shug.


                                                        







domingo, 10 de marzo de 2013

“Un trabajo muy sucio” (Christopher Moore)


Este curioso libro con trazas de humor absurdista trata de Charlie Asher, nuevo propietario, tras la muerte de su padre, de “Oportunidades Asher”, una tienda de objetos de segunda mano.

Su vida no tiene mayores contratiempos, hasta que su mujer da a luz a su hija Sophie: cuando entra en la habitación, su esposa está muerta, y junto a ella, hay un hombre enorme, alto y de piel muy oscura, vestido con un traje verde y negro. Se sorprende no de ver a Charlie, sino de que éste le vea a él: asegura que es un Mercader de la Muerte, y que su trabajo es hacer llegar el alma de los muertos, encerradas en objetos materiales, a sus nuevos propietarios. Y desde ese momento, ese pasa a ser también el desempeño del protagonista. Es un trabajo muy sucio. Pero alguien tiene que hacerlo.
Pero eso no es todo. La pequeña Sophie parece que tiene algo que ver en el asunto, y esas tenebrosas voces que escucha desde las alcantarillas le indican que todo es más complejo de lo que había pensado. ¿Y qué pasa si una misma persona consigue varias reliquias del alma (distinguidas del resto de los objetos porque brillan en rojo para los Mercaderes)? ¿O si no consiguen hacerse con todas a tiempo? Eso es algo que tendrás que descubrir por tu cuenta, querido lector.
Que disfrutes de la lectura.

lunes, 11 de febrero de 2013

"El principito" (Antoine de Saint-Exupéry)


Vengo a hablaros de este pequeño libro, tan pequeño como su protagonista, el cual nos deja valiosas enseñanzas con ayuda del narrador, un niño con quien se encuentra el Principito.
            Nos invita a reflexionar con él.
            “La autoridad reposa, en primer término, sobre la razón. Si ordenas a tu pueblo que vaya a arrojarse al mar, hará una revolución.” No hace falta explicar este comentario, que se corresponde perfectamente con la situación política actual. Tan sólo remarcaré las dos palabras clave de esta oración: RAZÓN y REVOLUCIÓN.
            “Conozco un planeta donde hay un Señor carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado a una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho más que sumas y restas. Y todo el día repite como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”. ¿De qué hablamos, cuando hablamos de seriedad? Nos encontramos con un hombre que no sabe apreciar la vida en sus cosas pequeñas, que no disfruta de ella, y ni siquiera conoce el amor, ni se interesa por la grandiosidad del universo, y por tanto por su propia indefensión ni futilidad. ¿Es feliz? ¿Se puede ser feliz “haciendo sumas y restas”, preocupándose por datos, por números? No se refiere a olvidarse de todo lo serio y dejar de pagar las facturas, por ejemplo, sino a saber apreciar lo detalles, las cosas pequeñas y valiosas. Aprendamos a ser como los niños, dice. Como los niños de antes, que se maravillaban mirando esos puntitos luminosos del firmamento a oscuras, que ríen a carcajadas por cosas sencillas y dulces. Y aparentemente banales, como las flores. Seamos serios, sí, pero aprendamos a no serlo también. A disfrutar. Y a ser felices.
            “Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.” Sencillamente brillante. Equivale a la lección de la frase “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la biga en el propio”. No juzguemos si no queremos ser juzgados. No reclamemos que alguien no hace algo que nosotros mismos no hemos hecho. “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Hasta la religión es conforme a hacer algo tan sencillo y tan difícil a la vez. Seamos honestos con el mundo, pero más aún con nosotros mismos.
            “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. […] El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. […] Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa.” Esta me parece una lección preciosa, que encierra a su vez tres separadas. 1. Los sentimientos son superiores en valor a cualquier objeto material; una persona no es tan sólo su fisionomía, sino el conjunto de pensamientos, sentimientos y acciones que la configuran. 2. El valor de algo, o de alguien, se lo damos nosotros, con el tiempo que le dedicamos: si algo te importa mucho, le dedicarás todo el tiempo posible, y de la misma manera, si a algo le dedicas mucho tiempo, es porque importa, e independientemente de que un tiempo después dejes de dedicárselo, en el fondo sigue teniendo parte del valor que le diste un día. 3. Somos responsables de nuestras acciones, y del tiempo que dedicamos a cada cosa, persona o animal. Supongamos que hablo de un perro, un perro al que durante mucho tiempo mimo, paseo, cuido y halago. Significo algo para ese animal, soy responsable de él porque soy quien lo cuida, y si un día fuera otra persona quien cuidara de él, el perro notaría la diferencia, y se sentiría menos querido por mí, porque ya no estoy ahí. Ahora supongamos que no hablo de un perro, sino de tu amigo, tu hermano, o tu novia. Quien sea. Alguien a quien importas, alguien con quien compartes tiempo y episodios de vuestra vida. Eres responsable de ese alguien, en parte; de lo que os une, de lo que le has hecho sentir contigo. Has “domesticado” un pedazo de su corazón y has colocado una rosa en ese espacio. Eres responsable de tu rosa.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

"Maldito Karma"

Hoy os traigo "Maldito Karma", de David Safier. Esta novela narra las otras vidas de reencarnación de una mujer que no hacía nada por nadie, pisoteaba a quien fuera para ascender en el mundo televisivo, desatendía a su hija y engañaba a su marido con su compañero más atractivo.

Primero, convertida en una hormiga, se queja de su suerte, y descubre a Giacomo Cassanova, un hombre conocido por sus numerosas conquistas durante el siglo XVIII, convertido también en hormiga. Juntos, aprenden a ser mejores “personas”, acumulan buen karma y van en busca de sus objetivos: él, seducir a madame Nina; y ella: recuperar a su familia y liberarla de las “garras” amorosas y dulces de su mejor amiga de la juventud: Nina.
Es hilarante y divertida, propia de Safier. Sabe tratar el tema del karma de una manera sencilla y peculiar, sin dejar de lado ese lado cómico que caracteriza sus obras. Como siempre, deja al lector filosofando acerca de aspectos importantes: en este caso, el ser buena persona, lo que de verdad importa en la vida, y el karma.
Personalmente, me gustó mucho este libro, y lo recomiendo a todo aquel que quiera pasar un buen rato, ya esté o no interesado en el tema de la reencarnación (y si se está, más aún). 
Saludos, y no olvidéis, que si lo deseáis, podéis dejar vuestros comentarios abajo. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

El diario de Bridget Jones (Helen Fielding)


Este famosísimo libro, convertido además en película con secuela incluida, es uno de los que más me ha hecho reír. Divertidísimo y aconsejable, a mi parecer.
Narra en forma de diario las peripecias de una treinteañera británica que trabaja en una editorial, autocompasiva, desesperada y confusa, con unos nulos y pocos perseverantes intentos por dejar de beber y de fumar, agobiada por un trabajo poco motivador, con un jefe ligón y sexy, y con otro personaje masculino, abogado, que se cruza en su camino por obra y gracia de su madre. Con el apoyo de sus amigos, rescata de revistas, de la televisión y de ellos mismos teorías para encontrar a un buen hombre que se quede a su lado. Con dificultades para tomar decisiones y de ser responsable, espera impacientemente a que el príncipe azul llame a su puerta y la libere de su madre, y de los curiosos amigos de sus padres. ¿Será este, por fin, su año?

He aquí un pequeño fragmento que refleja el “estilo” de Daniel Cleaver, el jefe de Bridget:
“Necesito tener una seria discusión acerca de tu blusa. Es extremadamente delgada. Casi, si la examinas bien, fina hasta la transparencia. ¿Se te ha ocurrido alguna vez que quizás tu blusa sufra de… bulimia?”

Fue llevado al cine de la mano de Renée Zellweger, como Bidget; Colin Firth, como Marc Darcy; y Hugh Grant, como Daniel Cleaver. El libro y la película difieren un tanto en cuanto a detalles, pero siguen el mismo estilo. Por mi parte, recomiendo ambos.
Os dejo un par de vídeos: el primero, de la primera escena de la película, con la canción "All by myself", de Celine Dion.
http://www.youtube.com/watch?v=0D0zfB1l1x0
Y el segundo, corresponde a una memorable escena de la película: la "despedida" laboral de Bridget y Daniel:
http://www.youtube.com/watch?v=Yizc3l_vOLQ



miércoles, 24 de octubre de 2012

Lolita (Nabokov)


Esta novela, considerada de “irrespetuosa” o “perversa” para la época (1955, en Rusia) narra los amores de un hombre, Humbert Humbert, por su objeto de deseo: una nínfula, hija de su nueva mujer. Nabokov describe este término de la siguiente manera: “Entre […] los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana sino nínfica (o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas”. La madre de la joven muere al poco de descubrir los oscuros deseos de su marido, y éste queda a cargo de la pequeña. Ella jugaba con él, le permitía y le negaba su compañía, sabiendo los oscuros deseos hacia ella. Él se la lleva de motel en motel una vez están solos, y va viendo como Lolita va perdiendo el interés por su “amante-papá”. Poco después, ella se fuga con un artista. Humbert vuelve a encontrarla tiempo después, embarazada y pidiéndole dinero, para poder empezar una vida junto a su nuevo marido. Humbert comprende que aún la quiere, y  decide asesinar al futuro padre.
"Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita"
Este fragmento que refleja los sentimientos de Humbert por ella, y los roles de la joven; frágil, despeinada, descalza, aún con los sueños de la noche en su cabeza, era Lo, simplemente: no llegaba a ser ella del todo, aún le faltaba despejarse, ir a la ducha, desayunar; una vez había conseguido eso, era Lola: enérgica y decidida; esa niña suave y dócil entre el resto de los compañeros no podía ser otra que Dolly; Dolores era su lado serio, cuando no era una adolescente, cuando se sentía mayor; y el lado más importante para Humbert, el que más le gustaba, ese lado tierno y cariñoso que le prometía el mundo, su mundo, era Lolita, a pesar de vivir a escondidas, de las malas caras de ella, de los reclamos infantiles a los que el hombre maduro cedía. No podía ser de otra manera, el inevitable final: “Y ésta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita”. Los recuerdos: repletos para el hombre maduro, olvidados y antiguos para la futura madre.
No cabe duda de que Humbert creó a Lolita dentro de su cabeza, modificó a la Lola que veía para hacerla parecer una especie de ninfa sobrehumana: Lolita seguía siendo una adolescente caprichosa, interesada por cosas como cómics, música o helados, y cuando vio que Humbert no tenía más que ofrecerle, se marchó. ¿Llegó a sentir algo por el viudo de su madre? Puede ser, o puede que todo no fuera más que un gran juego.
¿Qué opináis vosotros al respecto? Dejad vuestros comentarios, si lo deseáis. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

"El amante bilingüe"


Es una novela de Juan Marsé, llevada al cine en 1992 por Vicente Aranda, que narra cómo el protagonista, Juan Marés, es engañando y abandonado por su mujer, una alta burguesa de la que no consigue olvidarse. Se convierte en un indigente que toca por unas monedas por la calle donde ella pasa, y se las gasta en llamar a su trabajo para oír su voz.
Diez años han pasado, y sigue gritando su nombre y soñando con ella y con esa noche donde la encontró con un murciano en la cama. Tiene un sueño, en el que él mismo, disfrazado, habla con su yo abandonado, y le sugiere cambiar su apariencia, y enamorarla de nuevo.
Prueba su disfraz (un antiguo amigo de la infancia de Marés, murciano y alejado para siempre de Cataluña) con una vecina viuda, y sólo tras entrar en su casa siguiéndole el juego a esta mujer, descubre lo sola y vulnerable que es ella también. Le lleva a su habitación, con papel de animalitos rosados en las paredes y un gran oso blanco de peluche sobre la cama, al que abraza mientras retoza con Juan. Hasta ella parece tener compasión de sí misma, que no duda en usar, junto con una remilgada e inocente manera de conquista que a nadie engaña, para conseguir una ocasión efímera sobre la cama. Tan artificiosos ambos, tan lamentables y solos, parecen encontrarse bien: el falso murciano del que se ha disfrazado, y la niña-viuda.
Encuentra a Norma, y se produce una atracción entre ambos, cosa que el músico callejero ya había supuesto cuando ideó su disfraz. Poco a poco, el personaje va robando a la persona, creyéndose su propio engaño, y sintiéndose Faneca de verdad, al tiempo que va enamorando a Norma. Faneca se siente un mal amigo de Marés, dice, le gusta la mujer de su amigo, pero poco a poco aprende a olvidar a esa sombra que se convulsiona es las esquinas y desaparece, todo él, dándosele por muerto y cediendo sus escasas posesiones al murciano.
La novela en sí es llamativa, pero cabe destacar un detalle del final: Faneca durante dos ocasiones ve literalmente (o cree ver) a Marés, escondido y siguiéndole, celoso y dolorido por la traición del que creía su amigo. Llega a sentir la cojera del personaje ficticio, siente ceguera en el ojo tapado por el parche, se siente “desnudo” sin los complementos del disfraz. ¿Había llegado el protagonista a un estado tal de desolación y desesperanza que se sumerge de tal manera en el personaje inventado que no es capaz de volver a su antiguo yo, ni siquiera de reconocerse? ¿Son realmente alucinaciones las que sufre el falso Faneca? ¿Cabe replantearse de algún modo que realmente haya un Marés exterior al cuerpo que ocupaba? Moralmente hablando, ¿debía sentirse el falso Faneca culpable del mal fin de Marés? Esta abrumante obsesión por Norma y sus psoteriores consecuencias, ¿se deben a una posible esquizofrenia? Son cuestiones que lanzo al aire para quien quiera recogerlas, y quien lo desee, está invitado a contestarlas en los comentarios, esas, o cualquier otra que le pueda surgir al lector.
Un saludo y feliz lectura.

sábado, 22 de septiembre de 2012

"La voz dormida"


“La voz dormida” (2002) es una novela de Dulce Chacón, que intenta reflejar una historia real: la de un grupo de presas de la cárcel de Ventas, en Madrid, poco después de la victoria franquista. Fue llevada al cine por Benito Zambrano en 2011.
Los personajes principales son Hortensia, una convencida republicana con unos altos ideales y un gran orgulloso y convencimiento de la causa, y su hermana, Pepita, sin ideales políticos, honrada y humilde, cuya principal esperanza es ver libre a su hermana y al bebé que lleva dentro. El marido de Tensi es también un republicano, uno de los más importantes, y es conocido como “el Cordobés”. Y el que acaba siendo el amrido de Pepita, es el más temido por los franquistas: “el Chaqueta Negra”.
La obra narra muchas de las torturas a las que eran sometidas las presas, incluyendo las burlas de las carceleras y las monjas. Está dividido en tres partes. La primera se encarga de ponernos en contacto con los diferentes personajes; en la segunda, Hortensia sabe que será ejecutada un tiempo después de que nazca su hijo y transcurre ese tiempo; y la tercera se ocupa de los dieciocho años posteriores, donde la pequeña es criada por su tía, y finalmente, pueden volver a Córdoba.
He aquí unos fragmentos de la novela:
“Nuestra única obligación es sobrevivir, había dicho Hortensia […] Sobrevivir. […] Ronda el silencio. El silencio hace su ronda y ronda la locura. […] Sobrevivir. Y contar la historia, para que la locura no acompañe al silencio. […] Resistir es vencer.”
“Palabras que estuvieron siempre ahí, al lado, dispuestas. La voz dormida al lado de la boca. La voz que no quiso contar que todos habían muerto.”
“-¿Sabe por qué están escondidos? […] Porque la guerra se ha acabado. […] Estamos más muertos que vivos. Y solos. […] Se acabó. […] Nadie va a venir a rescatarnos. Y ustedes se empeñan en decir “los nuestros” […] como si fueran un mundo aparte.”

martes, 7 de agosto de 2012

"La naranja mecánica"

Esta va a ser una entrada un poco diferente. Voy a hablar del libro La naranja mecánica, de Anthony BurgessEs una novela llevada al cine por Stanley Kubrick.Se la considera una novela distópica (con una utopía perversa y totalmente opuesta a la sociedad ideal).

                                                                  
 En esta obra encontramos al joven protagonista, Álex, que vive con unos padres que todo le permiten, en una sociedad controlada por la ultraviolencia y el consumo de drogas. Existen los bares lácteos, donde venden leche con drogas, como el Korova, que visitan a menudo Álex y sus drugos. Los jóvenes utilizan una jerga distintiva, llamada "nadsat", la cual viene sobre todo del ruso. Álex se relaciona casi por completo con sus tres drugos (amigos), y juntos, realizan "actividades realmente joroschó (buenas)", en palabras del propio Álex, pero sin duda, no del propio lector. Se dedican a la ultraviolencia, lo que va desde palizas, incendios y violaciones hasta asesinatos. Consiguen una buena coartada, pagando la cuenta de unas viejas ptitsas (mujeres) en un bar, a cambio de que ellas digan que no se movieron de allí.
En una de sus correrías nocturnas, Álex mata a una mujer que vive con sus cotos (gatos) y es apresado y abandonado por sus drugos, a los que deja de considerar como tales, y llama brachnos (bastardos) y es llevado a la cárcel durante dos años. Allí, sus deseos de cracar (golpear, destruir) no disminuyen, simplemente, aguarda paciente el momento de salir, comportándose como un málchico (muchacho) realmente joroschó.
Le dicen que puede salir, si se somete a una nueva técnica creada por el Estado durante quince días. Esta técnica conductista consiste en ver imágenes de ultraviolencia acompañadas de música clásica fuerte, como la Novena de Beethoven, preferida del protagonista, mientras se siente físicamente mal debido a una inyección previa a la visualización que provocaba: nauseas, dolores, calambres, sed y ganas de morir. Al acabar esta terapia le ponen en libertad: han logrado que sienta una completa repulsión física por la violencia, y que torne su actitud hacia una servil y amable; por supuesto, no hay cambo cognitivo alguno, pero los resultados externos son notables.
Posteriormente, sufre una tortura por unos enemigos del Gobierno, uno de los cuales es el marido de la mujer que asesinó, y de esta metodología, para probar lo nociva que es, y Álex intenta suicidarse, sin lograrlo. Allí, por órdenes del propio Gobierno, le "recuperan" de la terapia, y vuelve a ser el Álex que era en un principio, consigue una nueva pandilla y se dedica a lo mismo que hacía antes de ser detenido. Y entonces, tiempo después, se reencuentra con Pete, uno de sus antiguos drugos. Está casado, con sus veinte años, tiene una vida estable y feliz, y ya no habla nadsat. En ese momento, Álex se siente viejo, con sus dieciocho años, para la vida de ultraviolencia que lleva; se imagina teniendo una vida como la de Pete, y siente envidia. He aquí un fragmento de sus conclusiones finales:
"Comprendí lo que estaba sucendiendo, oh, hermanos míos. Estaba creciendo. [...] Pero en cierto modo ser joven es como ser un animal. No, no es tanto ser un animal sino uno de esos muñecos malencos (pequeños) que venden en las calles, pequeños chelovecos (individuos) de hojalata con un resorte dentro y una llave para darles cuerda fuera, y les das cuerda grrr grrr grrr y ellos itean (caminan) como si caminaran, oh hermanos míos. Pero itean en línea recta y tropiezan contra las cosas bang bang y no pueden evitar hacer lo que hacen. Ser joven es como ser una de esas malencas máquinas. [...] Cuando tuviera un hijo se lo explicaría todo en cuanto fuese lo suficiente starrio (viejo) para comprender. Pero sabía que no lo comprendería o no querría comprenderlo, y haría todas las vesches (cosas) que yo había hecho, sí, quizás incluso mataría a alguna pobre starria forella (mujer) entre cotos y coschcas (gatos) maullantes, y yo no podría detenerlo."

Y para finalizar mi resumen sobre la novela, añadiré otro fragmento sobre el momento en el que hablan sobre la técnica del Gobierno sobre Álex.
"-Como ven ustedes, nuestro sujeto se ve impulsado hacia el bien porque paradójicamente se siente impulsado hacia el mal. La intención de recurrir a la violencia aparece acompañada de hondos sentimientos de incomodidad física. Para aliviarlos, el sujeto tiene que pasar a una actitud diametralmente opuesta.
-[...] En realidad no tiene alternativa, ¿verdad? El interés propio, el temor al dolor físico lo llevaron a esa humillación grotesca. La insinceridad era evidente. Ya no es un malhechor. Tampoco es una criatura capaz de una elección moral.
-[...] No nos interesan los motivos, la ética superor. Sólo queremos eliminar el delito".

¿Qué opinan, lectores, sobre la ultraviolencia libre combatida con conductismo e incapacidad de decisión, pero mucho menos dañina para la sociedad?