viernes, 10 de mayo de 2013

El novio ideal



El novio ideal es sonriente, de mirada intensa, sereno, atlético, atractivo, alto y mira pasar a la gente con un gesto mezcla de interés y despreocupación. Lleva el pelo perfecto, está depilado y viste a la moda. No necesita hacer ejercicio para mantener los abdominales, así que ese tiempo podrá dedicártelo a ti. Nunca te contradice, nunca dice que no, y nunca se apartará si le abrazas demasiado. Nunca ocupará el asiento por ti, y puedes dejar que lleve tus bolsas. Además, siempre está en tiendas, así que no pondrá pegas a ir de shopping. Tampoco tendréis discusiones, ni adorará más a su madre que a ti.
¿Buscas un novio ideal? Es de plástico. Está colocado en un expositor.


viernes, 3 de mayo de 2013

Fracasos y cimientos

Hay fracasos que te hacen plantearte todo: tu vida, la de los demás, el cómo enfocas las situaciones, tu planteamiento vital, todo. Lo malo es que estos planteamientos están llenos de inseguridades: un día crees una cosa y al siguiente otra, pero siempre hay un rescoldo común, que va aumentando poco a poco, hasta hacerse evidente, como un gran rascacielos en medio de una aldea desolada.
Y es que si hay fracaso es porque hay desolación. Los cimientos en los que te basaste están mal, todo ha caído, absolutamente todo se ha destruido: hay que empezar de nuevo. Así que retiras los rastrojos que quedan y dejas espacio a nuevas construcciones. Y empiezas en ese mismo momento, con ideas de paja, hasta que consigues una de un material más resistente, y te fundamentas en ella para volver a construir tu aldea.
En esa aldea  hay una base, y esta vez es una base de movilidad: no hay nada consistente: los que hoy son tus amigos puede que mañana dejen de serlo, los que hoy conoces tan bien mañana pueden ser completos desconocidos, las personas a las que se supone debes sentirte más unida son de las que prefieres alejarte. No hay un "para siempre", ni un príncipe azul, ni unos amigos de toda la vida. Ésa es la verdad absoluta: lo único que hay en esa aldea, lo único que puede haber jamás, es una sola casa, pequeña, de una planta, sin jardín ni terraza, donde vive una única persona, sola, hasta que muera, sin nadie que vaya a acompañarla jamás. Y lo único que puede hacer esa persona es hacerse a la idea y convertirse en autónoma: no necesitar a nadie es el único camino para poder seguir adelante.


jueves, 25 de abril de 2013

Ser

No soy la chica más guapa, ni la que se lleva al chico más guapo del baile; no tengo la mejor sonrisa, ni me queda perfecta la ropa; no saco las mejores notas, ni se tocar ningún instrumento; no soy la más divertida de la fiesta, ni la que recuerda dónde dejó los zapatos.
Pero sí soy la que lucha por lo que quiere, la que intenta sacar una sonrisa al más triste, la que se llena de valor y se hace sociable si hace falta, la que antes de mentirte te dirá la verdad aunque duela, la que estará contigo siempre que te lo merezcas, la que organizará el trabajo en grupo y se pondrá a ello antes que nadie, y la que sigue siendo en el fondo una romántica.

jueves, 18 de abril de 2013

No todos los finales tienen sentido

No quiero buscar culpables. Y sólo hay uno, pero no creo que pensarlo ayude. De todos modos, yo me siento libre de culpa: yo luché hasta el final, lo intenté todo. No creo que nadie ose decir lo contrario. Puse todo de mi parte, me volqué. Para acabar caída. 
Sólo pedía una cosa, una cosa muy sencilla, nada fuera de lugar, nada estrambótico, nada que cualquier persona normal no pensara dar en una situación así. Y lo recibía, pero hace ya tanto tiempo... o quizá sea mi memoria, que modifique mi impresión del tiempo, que no sepa exactamente dónde se halla el comienzo del fin. O quizá sí. En la primera mentira, el primer ocultamiento, y la primera promesa por romper. Fui muy ingenua en aquel momento, pero a pesar de todo, no me arrepiento. Después de todo, no se puede acusar al ladrón antes del robo.
Después de tanto empeño por mi parte, recibí abandono. Recibí frases sin sentido que sólo justificaban el propio deseo de desfasarse de mala manera, de perderse entre alcohol y escotes, de no tener que darle a nadie la mano, a nadie que lo hubiera dado todo. Y resulta que lo que pedía era lo que más me costaba darle: resulta que quería ser cobarde, que quería rendirse al poco de empezar, que quería tener la vida de los que acaban arrepentidos y maltrechos. 
Lo que había se merecía tiempo, esfuerzo y detalles. Estas cosas se miman, como si fueran flores, se riegan día a día. Y lo más importante: se intenta ser mejor persona y sacar lo mejor de uno mismo. Pero eso es demasiado esfuerzo. Es más fácil huir, salir corriendo, llenarse de abrazos y besos falsos que no igualan en calidad pero superan en número.

martes, 16 de abril de 2013

Lo más complicado del mundo

No sabía yo que podía haber cosas tan complicadas. Está bien, sí, que me crezcan alas o eche fuego por la boca, aparte de estúpido, es complicado, por no decir físicamente imposible y levantar un camión con una mano, además de sinsentido... sí, sigue siendo físicamente imposible. Pero me refiero a algo probable, algo que de hecho le puede pasar a cualquiera.
Tenerlo "todo" y de pronto, como en un soplido, no quede nada. No poder tocar, oler, acariciar, y ni siquiera mirar. Saber que sólo quedan recuerdos, recuerdos que tienes que intentar apartar constantemente, pero es tan difícil como apartar las gotas de agua que se pegan a tu cuerpo en medio del mar. Y así me siento: sumergida, ahogada, sin aire.
Como si tuviera un boquete en medio del pecho. Un boquete gigante en un cuerpo diminuto. Me siento del tamaño de un botón y tan frágil como un cristal a punto de tocar el suelo. Y todos quieren que sonría, que salte, que ría. ¿Y si no quiero? ¿Y si no puedo? ¿Y si lo que me sale es sumergirme entre sábanas y quedarme ahí hasta que pasen meses? ¿Y si lo que quiero es sumirme en mis pensamientos y  adentrarme en la nostalgia? ¿Y si lo que quiero es volver al principio?
"Nunca, nunca" me repito. Pero suena tan estúpido. Me convenzo, hablo con quien lo afirma más rotundamente que yo, y me digo: "nunca". Pero veo cualquier cosa y empiezo de nuevo. Me distraigo, pero mis pensamientos ganan a mi distracción. No puedo estar eternamente distraída. ¡Y lo que me cuesta! "¿Y si...?" empiezo. Pero lo callo, lo estrujo, lo ahogo, y ya sólo es un susurro, hasta que lo libero creyéndome ganadora y lo grita, lo grita muy alto. Tan alto que nadie más que yo lo escucha. Pero está ahí, sigue ahí, sigue con sus "¿Y sí?s", con sus recuerdos, con sus ganas, con su fuerza, con sus amarres. Y no quiero escuchar, pero de nada sirve que me tape los oídos. Y entonces vuelvo a mi mantra: "nunca, nunca, nunca". Y se me hace la palabra más fea del mundo. Es fea, pero es mía, es toda para mí, es el único "todo para mí" que tengo. Debo aprender a encariñarme de ella, a que se me haga suficiente, a mirarme al espejo. Y cuando todo vaya mal, cuando vuelva a pensar en caer, sólo tendré que recordar a mi nueva y fea amiga.
Nunca.

martes, 9 de abril de 2013

Labios



Los labios son una parte importante de nosotros: nos ayudan a expresarnos: pueden mostrar emociones como hastío, enfado, tensión, relajación, alegría o seducción; y además, nos permiten hablar; y por tanto expresarnos de varias maneras distintas. Por si eso fuera poco, nos ayudan a alimentarnos, y nos permiten hacer algo tan maravilloso como besar.
A mí personalmente me encantan las imágenes de labios, sobre todo cuando llevan carmín rojo. Veo un encanto especial en ellas. Y aprecio un encanto especial cuando se acompañan de dulces.

Los muerden, o simplemente se colocan junto a ellos. Con dulces la imagen se ve más atractiva, quizá por la inevitable comparación y mezcla de sabores. 


domingo, 31 de marzo de 2013

Belleza


Hay cosas preciosas en este mundo, desde una sonrisa sincera de alguien a quien quieres, hasta una tarta de chocolate. La belleza se esconde por todas partes, aunque a veces nos resulte más fácil que otras encontrarla. Pero está en todos sitios, lo aseguro. En todo se puede encontrar un lado bueno, por pequeño que sea. En cada crisis hay una oportunidad para superarse; en cada derrota, una oportunidad para aprender algo nuevo. Lo bello no es sólo lo agradable de ver, que también, sino todo aquello provechoso y bueno. Una imagen puede ser bella por sus colores, la luz, el orden y la forma de los elementos que aparecen en ella, el significado que le damos, o lo que representa; de la misma forma, una persona no es sólo bella por sus rasgos o el color de ojos, pelo y piel: es bella por todo lo que la compone, dentro y fuera, significante y significado. Y lo mismo ocurre con las situaciones. Por eso siempre hay algo bueno en todo lo que podamos encontrarnos. La vida no consiste en quejarse de lo malo, sino en, si no podemos evitarlo, aprender de ello y buscar el lado bueno que trae.
            Incluso la filosofía oriental comparte este punto de vista con el yin (阴) y el yang (阳). 
 
Yin es el lado oscuro, la noche y lo femenino; Yang el lado claro, la luz y lo masculino. Cada parte contiene una semilla de la otra: en toda oscuridad hay un espacio de luz, igual que en toda luz hay un espacio de oscuridad.

viernes, 22 de marzo de 2013

Los paradigmas de la educación



Quiero mostraros un vídeo de Ken Robinson de hace algunos meses, en el que habla de los paradigmas de la educación actual. Está doblado al español para que los hispanohablantes podamos entenderlo en todos sus matices.















Es muy recomendable y a mí personalmente me dejó con los pelos de punta y sin palabras. Ese es uno de los motivos por los que no comentaré mucho más acerca del vídeo, y el otro, y el más importante, realmente, es que Robinson lo deja muy claro ya, sin asomo de duda.

http://www.youtube.com/watch?v=WbOtm0zkxLQ

domingo, 10 de marzo de 2013

“Un trabajo muy sucio” (Christopher Moore)


Este curioso libro con trazas de humor absurdista trata de Charlie Asher, nuevo propietario, tras la muerte de su padre, de “Oportunidades Asher”, una tienda de objetos de segunda mano.

Su vida no tiene mayores contratiempos, hasta que su mujer da a luz a su hija Sophie: cuando entra en la habitación, su esposa está muerta, y junto a ella, hay un hombre enorme, alto y de piel muy oscura, vestido con un traje verde y negro. Se sorprende no de ver a Charlie, sino de que éste le vea a él: asegura que es un Mercader de la Muerte, y que su trabajo es hacer llegar el alma de los muertos, encerradas en objetos materiales, a sus nuevos propietarios. Y desde ese momento, ese pasa a ser también el desempeño del protagonista. Es un trabajo muy sucio. Pero alguien tiene que hacerlo.
Pero eso no es todo. La pequeña Sophie parece que tiene algo que ver en el asunto, y esas tenebrosas voces que escucha desde las alcantarillas le indican que todo es más complejo de lo que había pensado. ¿Y qué pasa si una misma persona consigue varias reliquias del alma (distinguidas del resto de los objetos porque brillan en rojo para los Mercaderes)? ¿O si no consiguen hacerse con todas a tiempo? Eso es algo que tendrás que descubrir por tu cuenta, querido lector.
Que disfrutes de la lectura.

domingo, 3 de marzo de 2013

Soledad


Y despertó. Con los ojos abiertos, en una cama vacía, mirando el techo. Sólo había calor en la parte que ella ocupaba; al echar su brazo a un lado comprobó que la otra mitad estaba helada. Rodó hacia ese lado y se hizo un ovillo. No había nadie, estaba sola. Completamente sola. Se ahogaba entre tanto espacio. No había lágrimas, pero apretaba los ojos como si las hubiera. Se tapó aún más con el edredón, tratando de transmitirle calor al tejido que había bajo ella. Se imaginó pasar el resto de sus días así, durmiendo en una cama igual de vacía y fría. Sintió algo que le oprimía la garganta. Se incorporó, agarró el frasco de pastillas de su mesilla de noche, se tragó unas cuantas con ayuda del vaso de agua que hacía compañía a caja sobre la mesa y volvió a sumirse en un profundo sueño que la alejó de sus miedos, de su realidad y de su escasa valentía para afrontarse al mundo.